EL CAOS Y LA IMAGEN
por : Manuel A. Lezama.
Primero el impresionismo, luego las vanguardias de principios del siglo XX, y ahora la postmodernidad han abierto todas las avenidas para una nueva y agresiva figuración, específicamente la interpretación del hombre y de la mujer.
Dentro de la tradición de la exquisita pintura vanguardista cubana, desde Ponce, Lam y Víctor Manuel- hasta el presente se encuentra la pintura de Vicente Dopico Lerner. Sus cuadros recogen ecos de todo lo que ha pasado en la Historia del arte desde el Impresionismo y las Vanguardias de principios del siglo XX, pero también esta presente el arte de la postguerra, específicamente ” The New York School” y la “Nueva Figuración”.
Lo que hace su pintura extraordinaria, fresca, original y provocadora, es que no solo combina un surrealismo barroco y postmoderno, muy suyo, sino que nos invita hacer múltiples lecturas de la condición humana, específicamente la eterna lucha entre la mera supervivencia y el instinto de volar, entre existir y vivir intensamente, entre Eros y Tanatos. Y es que en Dopico Lerner siempre hay una fuerza extraordinaria, una fuerza de “que me va la vida”, es la que define su obra.
En Cuba calaron con gran profundidad las aperturas de las vanguardias y los discursos de gigantes como Ponce, Lam y Víctor Manuel, hasta Mariano, Carreño, Amelia Peláez y Cundo Bermúdez. Estas influencias consciente o inconscientemente están también en la obra de Vicente Dopico Lerner .
Su pintura, en todos los tamaños posibles, onírica, freudiana, postmoderna, totalmente caribeña y a la vez universal, no solo dialoga inteligentemente con muchos de los antes mencionados, sino que demuestra una fuerza y una originalidad rara en la pintura que se esta haciendo en la actualidad. Cada uno de sus “escenarios” es una extraordinaria historia donde el existencialismo y el surrealismo se abrazan fuertemente.
Sus caras y sus cuerpos son fenomenales enigmas que por sus colores y expresiones a veces nos recuerdan a los personajes de JUAN RULFO en Pedro Paramo y otras nos recuerda “iconos” (Civilización egipcia, de las mascaras de madera de las culturas del África sub-sahariana o del imperio Bizantino) dispuestos a volver a vivir, esta vez sin perder un instante de celebración, placer y armonía.
Mediante un excelente uso de la composición y un virtuosismo como colorista, lleno de dramatismo, usando todas las técnicas imaginables, desde el”dripping”y las energías de un Pollock hasta el expresionismo abstracto y/o figurativo de brocha fuerte, desde la inclusión de elementos eróticos, hasta un lirismo impactante, desde el uso de un surrealismo orgánico donde aparecen peces, corales y caracoles hasta el uso libre de una línea llena de poesía o el garabato lleno de misterios. Este artista logra que cada una de sus composiciones sea una invitación a “descifrar” un pequeño o gran angulo /misterio/ regalo de la naturaleza humana. Y es que esta ambigüedad creada por los personajes centrales de sus pinturas y las “topografías” que los enmascaran, hace que nos pretendamos convertir en co-autores de estos “espejos.”
Como Picasso, DeKooning o Cundo Bermúdez, solo para mencionar a tres artistas, Dopico Lerner conoce el cuerpo humano y sus desnudeces a la perfección, pero lo hace suyo y lo recrea de acuerdo a sus estados anímicos. De ahí que la belleza de sus personajes-cuerpo y cara-sea tan relativa y que tenga que ser entendida dentro del “corpus” total de su obra pictórica. De ahí que “lo que enmarca ” a sus personajes pueda ser visto como los encajes más finos o como diferentes “caos” pero donde siempre va a imperar la originalidad y el lirismo.
En el Caos y la Imagen, Dopico Lerner nos presenta un extraordinario grupo de sus obras que encierran todos los elementos que definen su provocador, enigmático y hermoso discurso que define su estética y su ética en el campo de la creación, quiere que veamos obras significativas de distintos periodos de su trayectoria artística. Esto lo hace para que comprendamos su trayectoria y su visión de la condición humana en nuestros brutales “Cien Anos de Soledad”, en nuestro eterno “Mito de Sísifo”, sobre todo en nuestra decisión de no perder la esperanza de que la comunión y la felicidad si tienen un precioso lugar en el corto viaje que le llamamos Vida… Porque el hombre y la mujer también se miden por la soledad que aguantan, y las ganas de amar y ser amados que rehúsan perder.
Manuel Alvarez Lezama
Profesor de la Universidad de Puerto Rico (Recinto Rio-Piedras)
Critico, Historiador y Curador de arte
Miembro de la Junta de Síndicos del Instituto de Cultura Puertorriqueña
Sindico Fundador del Museo de Arte de Puerto Rico




















